Para formarse una opinión,
primero hay que entender ambos lados de la historia. En primer lugar, el éxito
rápido y fundador de la tienda reconocido en todo el mundo: Starbucks. Sorprendentemente,
la tienda fue fundada para un profesor de inglés, un profesor de historia y un
escritor. Jerry Baldwin, Zev Siegl y Gordon Bowker abrieron una pequeña
cafetería en 1912 Pike Place, en el histórico Pike Place Market de Seattle,
Washington (3). La tienda fue hecha para los tres hombres después de haber sido
inspirado por el éxito del empresa de sus amigo, Peet’s Coffee. El nombre en sí
demuestra su objetivo original de simplemente ofrecer café de buena calidad con
un sentimiento tradicional: “el nombre, inspirado en Moby Dick, evocó el
romance de la alta mar y la tradición marinera de los primeros comerciantes de
café” (6). La marca comenzaron a expandirse, y en 1987 fue vendido a un ex
empleado de Howard Schultz, quien aún es el actual Presidente y CEO (6). Bajo
de su propiedad, la compañía creció enormemente y ampliado, convirtiendo la
marca Starbucks de un nombre estadounidense, a un nombre reconocido en todo el
mundo.
En
1983, Schultz viajó a Italia y al instante fue inspirado por la sensación
romántica y comunal de las tiendas de café. Después de ese viaje, lo hizo su
gol para replicar los sentimientos que tenía cuando ha entrado en estas
tiendas, para cada cliente que llegaría en un Starbucks. "Tenía una
visión, de devolver las tradiciones de café italiano, a los Estados Unidos. Un
lugar de conversación y un sentido de comunidad. Un tercer lugar entre el
trabajo y el hogar" (4). Aunque al principio, la compañía fue creada para
establecer un sentimiento de conexión e intimidad, hoy ese sentimiento se ha
vuelto un poco perdido, ya que su tamaño es tan grande. Con 20.366 en el mundo
y 10 solo en Barcelona, es difícil sentir íntimo cuando sabes que estás sentado
en uno de los 20 mil tiendas.