En el segundo lugar para formar
un opinión sobre este proyecto, necesito introducir el otro lado del espectro. La Catalana, especialmente en Barcelona,
es una sociedad muy domesticada. Tradición es muy importante, ya que es la
fuente que mantiene ellos creciendo, ante la adversidad. La cultura y el
problema actual con los cafés pueden estudiarse en paralelo con la situación de
Cataluña. Si el mantenimiento de la tradición cultural sostiene la identidad de
una ciudad, como Barcelona, ¿por qué no hay más apoyo
para las tiendas locales frente a las grandes cadenas comerciales? Según
Evan-Zohar, los cafés podrían interpretarse como herramientas culturales. Estos
locales unen a las personas, del mismo modo que el orgullo catalán para su
cultura. Si Barcelona se separa de las mercancías que le dan identidad,
perdería la cultura que la distingue de las otras ciudades. Un bien cultural no
sólo identifica a una población, sino que le da poder. Los cafés en Barcelona
son valiosos para la gente porque animan a la apreciación de una comunidad. En
mis entrevistas con Adam y un trabajador de una cafetería local, Anna, hablaron
de la importancia del tiempo de café. "Para mí, el tiempo de café es
importante, no me gusta beber mi café corriendo en la calle." El café no
es sólo una entidad de beneficio, un sentimiento que se detecta fácilmente en
un Starbucks. En cafés locales, casi no bebe un café simple, es más acerca de
pasar tiempo con amigos, discutiendo la vida y apreciar el tiempo libre con este
descanso. Estos cafés son un bien cultural a Barcelona, porque no sólo
proporcionan orgullo por ser un beneficio autosuficiente al país, sino también
porque proporcionan orgullo cultural, por ser un espacio de discusión y aprecio
entre amigos.